Dogville (2003)
Implacable disección de los comportamientos
2. Establece un lenguaje narrativo brillante, que se instala en un punto medio entre el teatro y el cine. Tiene elementos propios de uno y del otro, pero el resultado es un nuevo lenguaje de síntesis.
3. Ese lenguaje nos presenta una película en el que “el distanciamiento” brechtiano es una herramienta constante, no tanto en la interpretación de los actores, sino en la creación de una abstracción a la que el público debe ponerle forma. Obliga así al espectador a un juego inteligente. De participación intelectual, que no abruma en ningún momento.
4. Todo eso lo consigue sin solemnidad. Es decir, la película es interesante, e incluso divertida.
5. Las interpretaciones de todos están absolutamente empastadas formando también una unidad coherente y de una enorme fuerza expresiva, dentro de unos niveles de contención actoral muy propios del “Actor´s Studio”. No es casualidad que, por ejemplo, Ben Gazzara, actor que se formó en esa emblemática escuela teatral de Nueva York, esté presente en el reparto, junto con otros actores americanos y otros europeos.
6. Pero el sobresaliente máximo se lo lleva Nicole Kidman, en un momento de su carrera en el que había decidido aceptar espléndidos guiones. Su trabajo es conmovedor, lleno de matices, con un punto de dramatismo exquisito, exacto, eficazmente hermoso.
Una muchacha llega a un pueblo pequeño huyendo de alguien. Los habitantes de ese lugar, temerosos de acoger a alguien que no conocen, le imponen unas normas que van creciendo en inmoralidad y brutalidad esclavista. Al final, es ella la que se venga de su mezquindad y de sus miedos.
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