Martes, Abril 14th, 2009...3:09

Solas (1999)

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Hermosa radiografía de la soledad

 

El mejor cine español. Reflexivo, hecho a partir de historias de la realidad, con un matiz de crítica sobre el rol que muchas madres han jugado en la historia de este país. Imprescindibles y, a la vez, sojuzgadas, explotadas, mal tratadas.

Benito Zambrano dirige con pulso firme, a pesar de su inexperiencia en ese momento. Talento puro de gran director de actores, de gran contador de historias. Logra un ritmo sereno, que se complace en la belleza de las imágenes y en el encadenamiento de las escenas a través de sutiles efectos musicales que subrayan el drama interior de los personajes. Todo ello sin caer en ese esteticismo dulzón al que muchos directores noveles acuden llevados por su necesidad imperiosa de construir mundos propios.

Pero, sobre todo, “Solas” es una radiografía de la soledad. De los contornos de la soledad, de sus consecuencias. Y también de sus soluciones. Porque la película finalmente se tiñe de optimismo. Un optimismo que nace de los pactos, de las alianzas supuestamente anti natura.

El trabajo de los actores es soberbio. María Galiena y Carlos Álvarez-Novoa componen unos personajes totalmente creíbles, llenos de matices. Pensados desde la contención. Ana González maneja con extrema habilidad una gama de registros más amplia, y en todos ellos el resultado está a la altura de todo lo demás.

Argumento:

Una circunstancia familiar hace que una hija se reencuentre con su madre. La presencia callada pero decisiva de esta mujer causará en la joven un cambio de valores que alterará definitivamente el rumbo de una vida condenada, seguramente, al precipicio de la autodestrucción. Y, paralelamente, influirá en los últimos años de un anciano llenándolos de alegría y motivos para vivir.



1 Comment

  • Hace ya muchos años que vi la película pero recuerdo perfectamente la sensación de amargura con la que salí del cine. Y fue precisamente por el sentimiento de soledad que me trasmitió la madre más que la hija. Recuerdo que ésta, vivía en un piso con las ventanas tabicadas, pero fué a la madre, acompañada casi toda la vida por su marido a la que más sola sentí.
    Solas. Las dos muy solas.

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