Jueves, Abril 16th, 2009...1:59

El lector (2008)

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Las mejores imágenes posibles

 

Leí hace años la novela de Bernhard Schlink un par de veces y se la recomendé a mis amigos. El texto entonces me conmovió. Me pareció la historia de amor imposible más imposible que se podía imaginar alguien, y durante años ha sido una de mis referencias literarias personales. Desde hoy también es una mis referencias cinematográficas.
Hay películas que están por encima del texto del que proceden. Otras, lógicamente, no lo están. El factor dominante en el espectador es casi siempre de nostalgia hacia las páginas del libro, y de reproche más o menos exteriorizado hacia el resultado cinematográfico. No siempre, pero la mayoría de las veces así ocurre. Es lógico: así funciona la vida misma, que agranda, dulcifica, embellece, o lo que haga falta, lo que nos ocurrió hace tiempo. El pasado no llega hasta nosotros sin manual de instrucciones, pero sí con una lupa de aumento. Para bien y para mal.
La literatura nos encarga y de alguna manera nos obliga a que pongamos imágenes a sus palabras. El mejor escritor es el que deja un amplio margen para que nosotros pongamos árboles en el paisaje, y ojos en los personajes. En este momento las imágenes que hoy he visto en un cine decido que sean las oficiales del libro, con carácter retroactivo. Porque así me imaginé la novela, así la vi entonces, desde hoy, y perdón por la audacia.
Así, la historia me conmueve de manera contenida. No pretende que llore con ella, sino que los ojos se humedezcan porque hay mucho de desastre individual en el contexto de ese naufragio colectivo que significó la segunda guerra mundial. Los personajes me parecen extremadamente realistas, parcos y bien trazados. Sé poco y sé mucho de ellos. Sé lo suficiente y por eso los entiendo. Les pongo cara y alma. Aunque, la verdad sea dicha, ni en mis mejores fantasías pude imaginar una Hanna Schmitz tan clara, tan rabiosamente autista, tan hermética, tan indefinible y, al mismo tiempo, tan exacta como la que ha creado esa actriz genial que es Kate Winslet.
Stephen Daldry tiene que yo sepa tres películas en su haber. En las tres demuestra un talento portentoso para contar historias que nos emocionan y nos explican las verdades ocultas de las cosas, de los seres humanos, de los procesos históricos. Tiene talento y, sobre todo, con sus cuarenta y siete años, lo que tiene por delante es una de las carreras más prometedoras del cine actual.
Argumento:
Una mujer mayor sostiene una corta e intensa relación afectiva con un chico de dieciséis años, antes del estallido de la guerra. Este suele leerle los textos más importantes de la historia de la literatura. Al cabo del tiempo, la mujer es acusada de horrendos crímenes cuando estuvo en las SS. En parte son reales, pero en otra parte no, porque esta mujer no pudo realizar un informe manuscrito. Solo el muchacho sabe que esta mujer realmente no sabe leer, y que aprende a hacerlo finalmente en la cárcel en donde queda confinada durante veinte años. En ese periodo de reclusión los dos seres vuelven a mantener una peculiar relación personal a través de las cintas grabadas que el hombre le envía.

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