Sábado, Abril 25th, 2009...12:49

Bilbao

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La biografía de Miguel Garrido que estoy escribiendo me lleva de aquí para allá entrevistando a las personas que le conocieron y le quisieron. He estado varias veces en Hellín, donde nació en 1948, Bilbao, Sevilla, Madrid, Barcelona, y Vitoria, donde residen su hija Elena y Carmen, y donde murió en Enero de 2008.

 

Hablo con todos ellos, y, una vez terminada la conversación, me voy a pasear. No hay nada que me relaje tanto, y consiga, al mismo tiempo, reposar las ideas, poner en orden a mi cabeza, que en ese momento es un hervidero de recuerdos. Después, ya en el hotel, suelo escuchar las entrevistas grabadas en un aparato que me sorprende por su eficacia y su perfección técnica.

 

 

Lo dicho, entre una cosa y otra, paseo. Y esa circunstancia me ha hecho recuperar algunos paisajes urbanos, sin duda, mejorados. Es el caso de Bilbao, en donde estuve para hablar con los antiguos miembros y fundadores de la Antzerti Eskola, de Basauri. Recordaba la ciudad como grande, oscura y un punto tristona. Estuve allí hace años –por cierto, me robaron la maleta en las inmediaciones de la estación de RENFE-, y, excepto un viaje fugaz para presentar un espectáculo del Centro Dramático de Aragón, no había regresado por allí. Por eso, la sorpresa ha sido mayúscula.

 

 

Me habían hablado de cómo estaba la ría. Pero me quedé estupefacto cuando paseé por delante del museo, cuando atravesé la ría por uno de sus nuevos puentes, cuando llegué hasta el Ayuntamiento. Pocos días después, regresé a Bilbao con Isabel y Pedro para ver un espectáculo del Circo du Soleil, y anduvimos por la otra parte después de la función. Extraordinario. Qué forma más bella de incorporar algo que, sin duda, ya estaba.

 

Las fotos que acompañan estas líneas están tomadas en ese primer viaje de reencuentro.

 



3 Comments

  • Una ciudad que resulta una maravillosa sorpresa. Y excelentemente bien gestionada. Las fotos, muy buenas.

  • A mí también me sorprendió muchísimo el año pasado, que la visité de camino a Galiza. La penúltima vez que estuve en Bilbao me pareció gris, fría… y ¡cómo ha cambiado!!!… un ejemplo de que sí, que las cosas pueden hacerse bien.

    Besos P.

  • Bueno, bueno, bueno. Esto ya es un lujo asiático.
    El nuevo blog no para de darme alegrías.
    Primero, vuelve el añorado Zucco, ahora mejor, en carne y hueso, ¡yupi!. Segundo, parece que ha sido con propósito de la enmienda, porque alimenta el nuevo blog con frecuentes entradas, ¡yipi hey!. Tercero, muchas de ellas hablan de cine del bueno, de forma que dan ganas de seguir sus consejos y dedicarle una tarde a la visión o revisión de lo que recomienda.
    Y cuarto, encima habla de mi pueblo, de Bilbao, y dice que ha estado por aquí y que le gusta. ¿Qué más se puede pedir?
    Bueno, sí. Que en su próxima visita a Bilbao se anime Paco a dar un toque y podamos conocernos en persona. No soy mala como cicerone, y me gusta dar a conocer los rincones de mi pueblo… En cuanto a lo de si el nuevo Bilbao ha ganado en todos los aspectos o si, a cambio del lavado de cara, ha perdido parte de lo que lo hacía más singular, un cierto carácter de peli de serie negra, son cosas que se pueden discutir.

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