Viernes, Mayo 8th, 2009...5:01

Vitoria

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El libro de Miguel me lleva y me trae por España. Vengo a Vitoria. Está cambiada, hermosa, accesible.

 Paseo por el centro y hago muchas fotos. Estuve aquí hace ya muchos años, y el tiempo en mi memoria no le había hecho justicia. Ahora su realidad me sorprende de manera espléndida.

 Veo a Carmen, gran amiga mía. Joven, como siempre. Guapa, como siempre. Lista, como siempre. Hablamos en el bar del hotel. No lo hacemos especialmente del pasado, ese momento de nuestra vida en que nos conocimos cuando ambos eramos estudiantes. Hablamos más del presente y del futuro. Y me cuenta de su hartazgo de la gestión de los partidos nacionalistas, de su vida, tranquila y ordenada.

Yo, naturalmente, le hablo de la mía, menos tranquila y menos ordenada.

Vitoria ya no es solo un recuerdo. Miguel la eligió para morir, y su memoria me acompaña estas horas. Hablo también con las personas con las que trabajó. Y, de manera especial, con su hija Elena y con Carmen.

A la mañana siguiente me pierdo por el extraradio. Tomás me lleva a Avetxuco, un barrio luminoso, en donde su compañía, Teatro Paraíso tiene sus oficinas y sus talleres.

Por la tarde regreso a Zaragoza con la retina llena de imágenes de esta ciudad.



5 Comments

  • Tengo un especial aprecio a esa ciudad. Allí vive una de esas amigas que desde la distancia siento muy cercana. He estado varias veces y la verdad es que me encanta.

    Qué bien poder hacer este recorrido con tus imágenes.

    Biquiños

  • Tengo pendiente desde hace muchos años una visita a Vitoria. Me aseguraron que era una de las ciudades más bonitas de España. Y yo aún no la conozco…. Es curioso, porque he paseado por la muralla China pero no conozco Vitoria.

    Y me gustan mucho tus fotos.

  •   casta diva
    Mayo 15th, 2009 at 17:13

    Estuve en Vitoria hace unos días. Hacía mucho años que no iba. Me dio paz. He vuelto nueva a Madrid. Qué alegría coincidir. Besos

  • He pasado este puente de octubre en Vitoria y como siempre me ha maravillado.

    Ya la conocía y por eso cada vez que puedo me escapo para allá. Es bonita, limpia, elegante, señorial y ordenada, pero también tiene su lado “salvaje” ese que a los jóvenes nos encanta.

    Concretamente he estado planeando mi boda para el año que viene y es que… tengo la enorme suerte -bendición diría yo- de que mi novia y futura mujer…sea vitoriana!

    Un canario enamorado del País Vasco y de su gente.

  • Por cierto…si no es molestia…acabo de pillar la foto de la Blanca como fondo para mi escritorio.

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