Martes, Mayo 26th, 2009...9:47

La gran ilusión (1937)

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La paz siempre será posible

 

La aparición de Jean Renoir en el panorama del cine francés fue un gran acontecimiento. Llevaba los ojos cargados de hermosas imágenes y la cabeza de profundas ideas, y de ese bagaje son exponentes algunas películas anteriores a “La gran ilusión”, sin duda una de sus obras maestras y que obtuvo, entre otros, el premio a la mejor dirección artística en el Festival de Venecia.

Aquí su trabajo se sostiene en gran medida en la ajustada interpretación de Jean Gabin, Dita Parlo, Pierre Fresnay y Eric Von Stroheim, director austríaco, autor de ”Avaricia” (1923), que por aquel entonces estaba más dedicado al trabajo actoral, pero también en un excelente guión y en una precisión técnica fuera de toda duda. Hay una pericia evidente y una inteligencia cinematográfica en el manejo de la cámara y en la selección de los encuadres, que mantienen siempre un punto de calidad indiscutible. Todo ello al servicio de lo que se nos cuenta: una historia conmovedora en donde se hace una reflexión sobre la naturaleza de la guerra, las clases sociales y, en general, la política que condujo a la primera guerra mundial, sembrando de cadáveres inútiles el corazón de la vieja Europa.

Hay momentos de gran intensidad emotiva: el amor surge de la necesidad y del peligro, de las circunstancias adversas y de la precariedad. Pero también los hay de enorme profundidad y sutileza intelectual. Renoir pone en boca de uno de los personajes eso de que “las fronteras no se ven, son inventos de los hombres. A la naturaleza le da igual las fronteras”. Desde ese punto de vista tiene lógica el comportamiento refinado y la relación cordial que mantienen el oficial alemán y el francés, este último prisionero del primero. Son más cosas las que les unen que las que les separan, así como en uno de los ejércitos puede haber más diferencias culturales y sociales.

Película optimista, con un trasfondo filosófico humanista y profundamente crítico, y un sentido del humor que, en algunos momentos sobra, visto desde nuestra perspectiva. No cabe duda de que, situada en su contexto, esta mezcla de registros trágicos y cómicos significó una gran novedad y una manera original de vehicular ese otro tipo de contenidos.

 

Argumento:

 

Unos soldados franceses son capturados junto a su oficial por el ejército enemigo durante la primera guerra mundial. El oficial francés establece una excelente relación con el alemán, un hombre culto y refinado como él. Finalmente los soldados logran escapar a costa de la vida de su superior que muere en la operación a manos de su colega y amigo.

 

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