Viernes, Junio 5th, 2009...0:23

Degradada política

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El otro día escuché en un programa de televisión que el estamento social en el que los ciudadanos creen que hay más corrupción es en el de los políticos. Y nadie pareció sorprenderse demasiado de tal afirmación.

 

¿Nadie se extrañaría tampoco si se hicieran afirmaciones como éstas?:

 

Entre los miembros de la policía es donde hay más ladrones.

Entre los médicos del pulmón es donde hay más fumadores.

Entre los sacerdotes de la iglesia es donde más promiscuidad sexual reina.

Etc.

 

A mi me parece gravísimo, porque el hecho de que los políticos sean contemplados como los más corruptos representa una contradicción de fondo, un síntoma del absurdo en el que nos movemos y al que nos precipitamos. Porque los políticos nos representan, administran nuestro dinero, dictan las leyes, las hacen cumplir, tienen en sus manos nuestro presente, nuestro futuro, y, según como se administre y contemple la memoria, también nuestro pasado. Es decir, siguen siendo la casta social decisoria y decisiva y deberían ser, además y por todo ello, ejemplos de conducta.

 

Y qué decir de estos políticos de escándalo permanente, esos que montados en el burro del populismo -burros ellos mismos-, hacen y deshacen con zafiedad, prepotencia y mal gusto, admirados y aplaudidos por una buena parte de la población. Berlusconi, por ejemplo, que utiliza medios públicos para montar sus fiestas privadas, no se sabe si con menores. Como lo que hacía en España Jesús Gil, corrupto, mal educado, grosero, sin escrúpulos.

 

Siendo ellos un problema, el problema de fondo lo provocan los ignorantes que los votan, los aplauden, los envidian y los aúpan al poder. Y los medios de comunicación que convierten sus tropelías en espectáculo pornográfico del que se benefician económicamente en aras de un concepto adulterado de libertad de expresión.

 

Degradados los votantes, los votados y los votos. Degradada y maltrecha la democracia y el sentido último de la misma política, que en su origen era el más noble de los menesteres sociales y cuyo único y gran objetivo era conseguir el bien común, por encima de intereses particulares, aunque, eso sí, intentando no aplastarlos.



4 Comments

  • Os paso este enlace. Una pena que los italianos nos den las gracias por ver lo que a ellos se les ha vetado.

    http://www.elpais.com/articulo/internacional/fotos/vetadas/Berlusconi/elpepuint/20090604elpepuint_19/Tes

  • Sin duda alguna una gran reflexión (como siempre) :)

    Siempre concebí la política como algo altruista. Pensé que debía ser así. Honesta. La dedicación a los demás, a construir el bien común, a administrar aquello que no es de nadie pero es de todos… El problema, estoy convencida, son las personas, que lo acabamos jodiendo todo.

  • Yo también creo en el arte de la política (así la llamaban, ¿no?) como una de las más nobles. Y sigo esperando que en ella podamos encontrar a los mejores. Y en eso tenemos mucho que decir los votantes. Primero, votando. Después, exigiendo. Y no tragando con ruedas de molino. ¡Qué pena lo de los italianos! Me pregunto cómo quedará el parlamento europeo esta noche, si la alta abstención también favorecerá la proliferación de más “cavalieres” impresentables.

  • Totalmente de acuerdo. Hace poco escuché que España estaba en el puesto número 25 de los países más corruptos del mundo. No sé si me indigna más este dato o el hecho de que los ciudadanos lo permitamos, que escuchemos noticias como esta y nos quedemos igual, como diciendo “eso es así y no se puede cambiar”. Esta resignación es terrible.

    También hay políticos honrados, pero suelen sacar pocos votos pues el juego de la política ya no es lo que tú tan bien nos recuerdas en este post. El que juegue a dar ejemplo, al altruísmo, al servir a la comunidad, etc, lleva las de perder.

    Saludos

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