Malditos bastardos (2009)
Cine nazi consumido por progres
Supongo que reprobamos unánimemente el comportamiento de los soldados nazis por el hecho de que no sabían distinguir entre el bien y el mal en su actitud hacia los judíos en particular, y las poblaciones en las que entraban, torturando, saqueando, violando, matando y vejando a cuantos se encontraban por delante. Creo que todo eso, más que la ideología de su jefe o la de ellos mismos, es lo que la historia ha terminado censurando. En cualquier constitución de cualquier país mínimamente democrático hay una condena taxativa de todas estas prácticas ignominiosas. Pues bien, Tarantino vuelve a proponernos una obra cinematográfica en la que el exceso visual y el culto a la violencia son la fuente principal de inspiración.
En ellas, el ser humano es una marioneta. Su vida, una realidad sin valor. Su sangre, un bello color esparcido por el suelo.
Me cuesta entender cómo una sala cinematográfica, integrada por espectadores que no me parecen especialmente incultos y proclives a la violencia, se muere de risa con una banda de “malditos bastardos”, asesinan sin piedad, le cortan el cuero cabelludo y torturan salvajemente a unos soldados nazis a los que han hecho prisioneros. Es decir, que hacen exactamente lo mismo que lo que nosotros ahora les acusamos de hacer.
De nada me vale que Tarantino sepa hacer cine, que construya bien las escenas, que dirija bien a los actores, que haya creado un lenguaje reconocible en cuanto a sus procedimientos, que sea eficaz e incluso atractivo. Hay algo que me chirría desde siempre: su amoralidad. Esta película, con la perfecta excusa de que se mofa de los nazis y conecta así con una especie de inconsciente colectivo, se erige como un manifiesto de la crueldad, la desproporción y la ausencia de valores humanistas y democráticos en los que las palabras respeto vida y dignidad significan algo importante.

Octubre 4th, 2009 at 19:24
Gracias por este post. No había ido hasta ahora a ver la película porque me temía lo que cuentas. Por si acaso, cedía a la tentación, tu comentario me ahorra la entrada. Para resarcirte, vete a ver El secreto de sus ojos. Eso sí que es cine y grandeza.
Octubre 4th, 2009 at 20:01
Totalmente de acuerdo con Waldeska. Cine en estado puro el de esta película.
Y después vete a ver Si la cosa funciona de Woody Allen. Allen se sale con esta película, está en estado de gracia y nos vuelve a decir y demostrar que lo único que nos salva de la vida, son los momentos buenos que damos y los que nos ofrecen los demás.