Lunes, Junio 14th, 2010...17:23

Alicia en el país de las maravillas (2010). Dir: Tim Burton

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La Alicia eterna

 

Veía yo “Alicia en el país de las maravillas” rodeado de niños que se lo pasaban bien. Para ellos era más de lo mismo, acostumbrados ya a digerir otras películas con muchos más efectos especiales, en las que conviven seres humanos y máquinas, animales o bichos de todo pelaje y condición, etc. Y me preguntaba, sin embargo, qué hubieran dicho viendo esto los niños de hace cien años, con unas retinas prácticamente vírgenes de otra cosa que no fuera la cara de sus padres, el río de su pueblo, o la vara del profesor.

 

Alicia sigue siendo una historia compleja, difícil de entender, y, tal vez por eso, siga manteniendo la atención. Qué curioso, ¿no? Si tuviera que competir con otras, de poderosas imágenes, de ruidos ensordecedores, etc, tal vez los niños actuales simplemente se aburrirían. Aquí aguantan porque en cada momento hay una sorpresa, un personaje que trae una noticia, un caminar hacia algún sitio. Es decir, hay una dramaturgia, o un guión sólido que proviene de un libro que ninguno de ellos habrá leído seguramente y que, oh desgracia, tal vez nunca leerán.

 

Me gusta por eso. No me entusiasma, porque nada de Tim Burton me entusiasma, pero reconozco una coincidencia de estéticas y de mundos. Por cierto, tampoco me entusiasma Lewis Carroll, pero no seré yo el que le quite el mérito de haber construido una literatura que se adelantó a su tiempo e hizo volar la imaginación de muchas generaciones.

 

Alicia vuela hacia abajo, se monta encima de perros que corren, se estira y se encoge, pero no echa a volar a nadie. Otros personajes vuelan más y mejor que ella –de hecho hay una saturación del espacio aéreo de la imaginación-, pero sigue teniendo la capacidad de inquietar y hacerse preguntas. Tal vez sea ese el pasaporte de su inmortalidad.

 

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