Domingo, Junio 20th, 2010...14:38

Celda 211 (2009), de Daniel Monzón

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Dimensión exacta

 

Han pasado los meses desde que ví en un cine Celda 211. El tiempo en mi cabeza la ha tratado bien. Recuerdo perfectamente su intensidad, su guión eficaz, y, sobre todo, las magníficas interpretaciones de los actores, especialmente la de Luis Tosar. El y la propia película barrieron en la edición de 2010 de los Premios Goya, frente a otras que, como el caso evidente de la de Amenábar, habían sido producidas de un modo fastuoso. ¿Cuánto dinero menos que Agora había costado esta otra de Daniel Monzón, ese joven y para mí desconocido guionista y director mallorquín?

 

Interpreté eso como un aviso. Está claro que el dinero y los medios son buenos cuando son bien utilizados. Agora gustó aunque sin entusiasmar a nadie, a pesar de que a su director nadie le discute ya un gran talento. Sin embargo, el talento, asociado a una economía de medios, produce resultados excelentes. El cine –y el teatro- se presenta entonces en una escala perfecta para contar historias desgarradoras y cercanas, que nos emocionan o nos hacen pensar. Las superproducciones nos minimizan un poco a nosotros, colocan  a los espectadores en una dimensión de pequeños consumidores que, a veces, nos apabulla y nos distancia.

 

Lo que acabo de decir no es evidentemente una regla de oro porque habría muchos ejemplos contrarios que desmentirían afirmaciones categóricas y simplistas. A lo largo de la historia del cine ha habido grandes producciones que siempre estarán ahí, en nuestra memoria, en nuestro corazón. Sin embargo, encontramos a veces una explosión de belleza, de intensidad dramática, servida en un vehículo mucho más modesto, que, por esa razón, nos conmociona de manera especial: El cuchillo en el agua, de Polanski, algunas películas del Bergman más conciso, otras del más simple Fellini, algunas de las que hizo en México Luis Buñuel, y tantos otros ejemplos de naturaleza y estéticas diferentes. Todas ellas coinciden en la misma fórmula: poco dinero y gran talento.

 

El futuro de todas las artes está en la adecuación entre continente y contenido, en su simplicidad: cuanto menos, más. Viva lo grande, sin duda, pero vivirá mejor y más tiempo lo que siempre venga envuelto en la dimensión exacta. Es decir, ni grande ni pequeña: la que tiene que ser.

 

Si quieres ver imágenes, pincha aquí.



2 Comments

  • Me encantó esta película:

    http://tartarugamxica.blogspot.com/2010/03/celda-211.html

    Agora, no la he visto, pero lo haré.

    El dinero ayuda, pero por si solo no logra resultados brillantes. Las ideas no se compran, pero una buena promoción hace que las podamos disfrutar, es así de triste.

  • Si quieres ver buen cine de temática carcelaria no dejes de ver Un Profeta de Jacques Audiard, te va a encantar.
    En cuanto a Celda 211 fui a verla al cine atraido por las excelentes críticas recibidas… me defraudó un poco, la verdad es que la película se salva por la magnífica interpretación de uno de los mejores actores españoles, Luis Tosar. Es una película que chirría sobre todo porque mezcla elementos de diferentes épocas, una negociación vía móvil última gneración con una cárcel de los años 70-80, igual que los uniformes de policías y funcionarios… no siendo creíble, y sobre todo porque los presos parecen personajes sacados de los comics que el ex-crítico señor Monzón debió leer en su infancia. En fin, para mí es una película que se puede ver, pero que no es ni mucho menos imperdible.

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