Miércoles, Octubre 13th, 2010...17:25

El crepúsculo de los dioses (1950). Dir: Billy Wilder

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¿Solo tres estatuillas…?

 

Ríos de tinta para describir las virtudes de esta obra indiscutible de Billy Wilder, todo un homenaje a lo mejor de la industria del cine y una feroz crítica a sus propios excesos, tan consustanciales como sus encantos. Como no podía ser de otra manera, la película es ingeniosa, cruel, tierna, divertida, terrible… El genio del director, que participa también en la escritura del guión, produce obras perfectas como ésta. Pero…

 

¿Porqué estuvo nominada a once oscars y sólo consiguió tres, menores, además, en prestigio e importancia? No es que los miembros de la Academia me parezcan paradigmas de la justicia, pero por una vez, y sin saber sus nombres concretos, comparto su criterio. La película es excelente, sí, pero, a diferencia de muchos amigos que tanto y tan bien me habían hablado de ella, no terminó de convencerme del todo. No sé exactamente porqué.

 

Compruebo al menos que soy fiel a mis gustos: la gran vencedora ese año de 1951 fue nada menos de “Eva al desnudo”, de Joseph L. Mankiewicz, película que considero, esta sí, una de las mejores de la historia del cine, con una Bette Davis excepcional. Aquí indudablemente Gloria Swanson está también que se sale –memorable el momento en el que baja por las escaleras confundiendo el momento de su arresto con el de su regreso a los platós-, pero a ninguna les dieron la estatuilla que acabó en las manos de Judy Haliday, por su participación en “Nacida ayer”, de George Cukor.

 

No sé más qué decir. Volveré a verla porque, sin duda, el equivocado debo ser yo y solo yo.

 

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