Sábado, Noviembre 6th, 2010...20:29

El chico (1921). Dir: Charles Chaplin

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Me emociona que me emocione

 

Leo críticas de esta película y hay una coincidencia asombrosa: todos la consideramos una indiscutible obra maestra. Hay en ella una “quinta esencia” de lo que es, y debe ser, el cine: un lugar para las historias, las emociones, la fantasía.

 

A mí también me emociona, pero más me emociona pensar en los años que han transcurrido desde que un perfeccionista exagerado y neurótico la escribiera, la rodara y la protagonizara. Sí, han pasado muchos, y la tecnología ha avanzado inmensamente. Sin embargo, los brazos de ese niño que no quiere separarse de su padre, la expresión desoladora de ese rostro infantil, siguen siendo los efectos especiales más poderosos que yo haya visto en película alguna.

 

Es el primer largometraje de Chaplin, y, sin embargo, es una obra de madurez insólita. Da la sensación de que quien la hizo sabía lo que quería hacer perfectamente, milimétricamente. Casi un siglo después siguen funcionando al cien por cien sus procedimientos, sus trucos, sus propuestas.

 

Qué genio tan arrollador el de este hombre. En esta ocasión sabía muy bien de qué hablaba. El, como ser humano, conocía en sus carnes el dolor del desarraigo, del abandono, de la pérdida de los familiares queridos, y necesarios. Tal vez por eso el mensaje de esta película, y esa sensación arrebatadora de autenticidad, no caducarán jamás.

 

Y qué talento el de Jackie Coogan, ese niño maravilloso que pasará a la historia por la expresividad de su mirada y esa inteligencia cinematográfica natural que deslumbró ya al genio de los genios.

 

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