Domingo, Junio 9th, 2013...17:02

En la muerte de Elías Querejeta

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Me entero de la muerte de Elías Querejeta (1934-2013) y me invade una enorme tristeza. Algunas películas que han marcado mi vida, como algunas de Carlos Saura (“La caza”, “Ana y los lobos”, “Cría cuervos”, “Mamá cumple cien años”, etc), o “El espíritu de la colmena”, de Víctor Erice, “El desencanto”, un prodigio dirigido por Jaime Chávarri, o últimamente “Los lunes al sol”, de Fernando León de Aranoa, son fruto de su manera de producirlas. Creaba y dejaba crear, según dicen todos los directores con los que trabajó. Supuso un caso insólito, mezcla de astucia y de posibilismo, no solo contra la censura franquista, sino también frente a la vulgaridad y los gustos de un público mayoritariamente acostumbrado a un cine adocenado y de mero entretenimiento.

No conviene olvidar tampoco su faceta de guionista. Porque este donostiarra, que en su juventud había llegado a ser un magnífico futbolista, sufría con los descensos de la Real Sociedad, le encantaba comer moderadamente y, en general, vivir, colaboró en los guiones de algunas películas extraordinarias, galardonadas en numerosos festivales internacionales. Ahí están “Los inocentes”, dirigida por Juan Antonio Bardem, “Pascual Duarte”, de Ricardo Franco, o “A un dios desconocido”, de Jaime Chávarri.

Le conocí durante la Expo, gracias a mi amigo Javier Albisu con el que hizo una buena amistad. En la corta distancia era un hombre cálido, inteligente, sencillo y con un aire de cierta tristeza porque las cosas se estaban poniendo cada vez más difíciles, según él mismo reconocía. Su hija Gracia realizó para nosotros la película que intentaba resumir los noventa días de actividad frenética y de pasión.

El otro día tuve una convicción escalofriante: en poco tiempo se están yendo los mejores. La muerte es un hecho constante y de una impertinente regularidad, ya lo sé, pero esa sensación de que quienes cambiaron el gusto, los que inventaron nuevas maneras de entender el arte y la cultura en un país decrépito y devastado por el franquismo y el postfranquismo se están muriendo a chorros, dejando huecos que no tienen fácil reparación, va en aumento, es una constante en las noticias del día a día, en este país en la que los mejores universitarios le niegan el saludo, con toda la razón del mundo, al ministro de la cultura, este “terminator” que Rajoy ha puesto para dejar bien claro lo que opina de la cultura, el arte y el pensamiento.

En su terreno, Querejeta fue no solo el mejor: también el más honesto, el más valiente, el más imaginativo.



1 Comment

  • Conocí a Elías en 2007, cuando estábamos en plena vorágine pre-Expo.

    A primera vista parecía frágil, como recogido en su propio cuerpo. Nada más alejado de la realidad. Comía poco, aunque nunca perdonaba el postre. Vestía de negro y de cuello alto, incluso en verano. Y siempre hablaba de Hernani, de Donosti y de su Real Sociedad del alma.

    Tras aquellos años, nos vimos varias veces: aquéllas que volvió por aquí por motivos profesionales y las que paraba de camino a su descanso pirenaico, siempre junto a su querida pareja (¡un gran beso!).

    Siempre me quedaba con la extraña y maravillosa sensación de esa discreta revolución que me ofrecen los ojos de las personas imprescindibles.

    Laister arte Elías, laister arte

    Javier

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