Lunes, Diciembre 9th, 2013...19:30

Bajo el manzano. John Galsworthy.

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Emociones y recuerdos.

“Bajo el manzano”, del escritor inglés John Galsworthy, autor de “La Saga de los Forsyte”, es sencillamente una obra maestra. El escritor, del que no había leído nada, recibió el Premio Nobel de Literatura en 1932. Nació en Kingston en 1867 y murió en Londres en 1933, era un especialista en Derecho Marítimo, hijo de una familia aristocrática y poseedora de una considerable fortuna. Autor teatral de éxito y amigo persona de Joseph Conrad.

Esta obra, publicada en 1916, apenas ronda el centenar de páginas. La traducción de Susana Corral me parece extraordinaria, y la edición de Reino de Cordelia es sencillamente preciosa. Todo, pues, a punto para ser devorado.

Es lo que hice. Yo devoré la novelita en apenas hora y media. Pocas veces he sentido tanta emoción leyendo un libro. La historia que nos cuenta es fascinante, de una hermosura indescriptible, simple en apariencia y, a la vez, compleja.

Simple: un joven universitario decide entre dos jovencitas. Opta por una, y, a pesar de sus remordimientos de conciencia, abandona a la otra. Compleja: la decisión tiene mucho que ver con sus convicciones ideológicas y la clase social a la que pertenece. La elegida es de su misma clase –culta, educada, burguesa-. La desechada, una pobre campesina, bellísima, ingenua y honesta.

Al cabo de los años, cuando los novios son matrimonio, regresan al lugar donde ocurrieron estos hechos, y una persona que no reconoce al joven ya mayor, le refiere los hechos luctuosos que ocurrieron después de él marcharse del lugar: la campesina, al ser abandonada, perdió la razón y se suicidó. Sus restos se encuentran enterrados allí mismo.

Novela profunda, de gran carga emocional, de profunda significación. Contiene también una reflexión honesta y profunda sobre la responsabilidad de nuestros actos, imprevisible y lógica a la vez, que pueden provocar desesperación e irreparables tragedias en los demás, aunque se cometan con intenciones correctas.

Y además de todo eso, el estilo. Conciso, condensado, descriptivo, minucioso, de una enorme sensibilidad y calidad literarias. Personas y paisajes. Contiene imágenes sobrecogedoras -la pobre infeliz buscando, desorientada, al amor que ya nunca regresará con ella-, y todo transpira un gusto formal exquisito, que me estuvo recordando mientras la leía a Jean Echenoz, por su economía y su eficacia para decir y conseguir mucho con pocas palabras y una construcción perfecta.



2 Comments

  • Gracias siempre , me agrada mucho que haga ésto . , me inspira , aprendo , me invita a , enseña , crea , bla ,bla bla ….. meterme en los ojos de caín y encontrar estas pequeñas grandes lecturas en lo que poco a poco está empezando a ser una sana costumbre es estupendo .
    Añado , hablando como los locos, que la fecha en la que recibió el premio nobel es incorrecta ,por si la quieres cambiar ,, no es importante pero ….recibir el premio nobel antes de nacer el autor o incluso de que se crearan los premios pone al jurado en difíciles aprietos fisicocuánticos que les podríamos ahorrar ,,jejeje ,,,, un saludo y GRACIAS , es genial que ésto ocurra.Fernando Ch. Gran trabajo , gracias por compartirlo.

  •   losojosdecain
    Diciembre 15th, 2013 at 2:39

    graicias, Fernando.

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