Domingo, Marzo 16th, 2014...22:36

La utilidad de lo inútil. Nuccio Ordine

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Elogio de lo inútil

“Ser un hombre útil me ha parecido siempre como algo en verdad espantoso”

Charles Baudelaire

Acabo de leer uno de esos libros que te cortan la respiración: “La utilidad de lo inútil”, de Nuccio Ordine (Acantilado).

Se trata de un librito corto dividido en tres partes y un a apéndice. Este último es una pequeña joya escrita por el pedagogo estadounidense Abraham Flexner (1866-1959) y que lleva por título “La utilidad de los conocimientos inútiles”. Con esos títulos, ya pueden ustedes hacerse una idea de lo que el libro, una auténtica joya, significa y los tesoros que encierra.

Los tesoros son de autores diversos, y el coordinador de todos ellos, Nuccio Ordine, profesor de literatura italiana de la Universidad de Calabria y de otras universidades europeas, ha tenido la no fácil labor de seleccionar escritos que vienen a demostrar hasta qué punto el pensamiento políticamente correcto que rige e inspira las enseñanzas y los sistemas de demasiadas universidades en nuestro tiempo están mal trazadas de principio y encarriladas de manera defectuosa.

El planteamiento es sencillo: el ordenamiento universitario, y, en general, el planteamiento de la educación actual, tiende a dotar a los alumnos de una serie de conocimientos pensando en exclusiva en su capacitación para ganarse la vida. O dicho de otro modo, hay una magnificación implícita en lo enseñado en la necesidad de que esté en directa relación con su utilidad inmediata, y ésta con su remuneración y su aplicación concreta, ya sea en el terreno de la ciencia o de cualquier otra esfera del saber humano y de la intelectualidad. Por el camino, se ha ido perdiendo el placer por el placer de saber, el ansia de conocer las causas de las cosas por el mero hecho de conocerlas.

Esto, frente a lo que puede parecer, lleva a terribles consecuencias. Lleva, por ejemplo, a menospreciar lo “inútil”, y eso suele ser el humanismo, el conocimiento de los clásicos, los rudimentos de la filosofía, de la literatura, de las lenguas muertas (a las que habría que matar definitivamente…), y el puro placer del conocimiento, tan peligroso él.

En tiempos de crisis, como los que vivimos, esta manera de ver las cosas es precisamente la que sirve de justificación perfecta y necesaria para “recortar” cuanto sea necesario. Porque, ya se sabe, se recorta por donde se puede y se debe, y se debe recortar, sin duda, por lo que no es estrictamente necesario. Por ejemplo, por la cultura.

No hay pues libro más instructivo en estos momentos en las estanterías de ciertas librerías. No hay libro de  lectura más imprescindible ahora mismo que éste, y aquí está la solución que todos ustedes buscaban para el próximo cumpleaños de un amigo o amiga al que ustedes veneren y quieran de verdad (y no teman perder por que lo consideren ya contaminado por un practicismo barbarizante). Porque no deja títere con cabeza. El ministro Wert no pasaría del prólogo, y el partido en el gobierno, si pudiera, lo arrojaría a las llamas, manteniendo una tradición muy española que todos recordamos, no tanto porque la hayamos visto en directo, sino porque la hemos leído. Y es que (elijo una sola frase de Théophile Gautier): “Solo es realmente hermoso lo que no sirve para nada. Todo lo que es útil es feo, porque es la expresión de alguna necesidad y las necesidades del hombre son ruines y desagradables, igual que su pobre y enfermiza naturaleza. El rincón más útil de una casa son las letrinas”.

Léanlo. Se reirán. Llorarán. Cuestionarán la decisión de llevar a sus hijos a ese colegio. Se cuestionarán ustedes mismos.



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