Lunes, Junio 30th, 2014...0:04

El amor de Erika Ewald. Stefan Zweig.

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Un camino literario que se abre

En 1904, Stefan Zweig tenía –o creía tener- mucho futuro por delante, como novelista y como persona. Faltaban diez años para que comenzara la primera parte de su drama personal y el primer acto del drama que toda Europa vivió de manera devastadora. En ese contexto, tiene mucho valor “El amor de Erika Ewald” (Ed. Acantilado), una de sus primeras novelas cortas, tal vez la primera, porque ya en ella están muchas de sus constantes posteriores.

Erika Wald es una pianista vienesa que conoce a un joven violinista, del cual se enamora. Desconocedora de un lenguaje de intercambios y sentimientos, ella misma desbarata la posibilidad de que esa incipiente relación sedimente de algún modo. Y cuando quiere remediarlo es ya demasiado tarde: lo encuentra con otra mujer, indiferente a lo que ella siente en su interior.

Solo eso. Pero ya se trasluce en estas páginas un extraordinario conocimiento de las relaciones humanas, de la sicología femenina, del dolor que solo el desamor puede llegar a causar. Y, en este sentido, nos anticipa muchos temas, matices y procedimientos que después el gran Zweig empleará con gran maestría, por ejemplo en “Carta de una desconocida” (1927).



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