Lunes, Julio 14th, 2014...4:44

Otra vuelta de tuerca. Henry James

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Todo bien, menos los fantasmas

No es el Henry James (1843-1916) de “Otra vuelta de tuerca” (Alianza Editorial) el que más me interese. En pocos días leo a dos autores muy distintos: Lovecraft y Henry James, hablando sobre el más allá. Será que el tema no me interesa en absoluto por lo que, reconociendo las virtudes literarias de uno y otro, he tenido sensaciones de desencanto parecidas.

Claro: Henry James construye maravillas escriba de lo que escriba, y mantiene el interés hasta la última página. En ese sentido, son justos todos los elogios que he leído sobre esta pequeña novela, escrita en 1898, en donde todo el mundo dice que es un antes y un después en el género de fantasmas que se ha escrito. Digamos que me gusta todo, menos los fantasmas, incluso si, como en este caso, no sabemos si lo son o no lo son. Me gusta como está trazada la intriga creciente. Me gusta el ambiente opresivo que consigue describir con cuatro trazos. Me gusta la elección del punto de vista, y reconozco que en algunos momentos hasta las apariciones fantasmales pueden ser interesantes, en la medida –me temo- que no parecen fantasmales precisamente, sino muy humanas. Pero, al final, la literatura y los fantasmas se desvanecen juntos sin dejar huellas apreciables en mi interior.

Prefiero aquel magnífico Henry James de “Los papeles de Aspern” (1888), en donde todas esas virtudes literarias resplandecen, pero en donde el énfasis argumental está centrado en los misterios de los seres humanos, en la reconstrucción de vidas y de recuerdos vividos por los personajes en el plano de la realidad. Realidad ficcional, pero realidad al fin y al cabo.

Eso me lleva a pensar que nunca me gustaron los géneros de terror porque conmigo no consiguen nunca lo que pretenden. Siempre recuerdo el estreno en el cine Elíseos de Zaragoza de una película de terror, con asistencia del director incluida, en donde el público se moría de risa porque era malísima, es decir, terrorífica, pero desgraciadamente no en el sentido que él quería. No es el caso de Henry James, ni puede serlo, porque este escritor nacido en Nueva York y muerto en Inglaterra, conocía el oficio como nadie y eso es indiscutible.

Pero no. Me da más terror la realidad de la vida, y en eso me pasa como a Kafka, como a Hitchcok o como a Simenon, cada uno a su manera. Son otros los temas que siempre me aterrorizaron y los fantasmas nunca estuvieron entre ellos, y no voy a cambiar a estas alturas. Ni aunque sean como los de James, medio en la penumbra, medio en la cabeza de algunos personajes, medio en la cabeza del lector.

Los fantasmas no existen, los seres humanos sí.



1 Comment

  • “Al caer de la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:
    -Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
    -Yo no -respondió el otro-. ¿Y usted?
    -Yo sí -dijo el primero y desapareció.”
    GEORGE LORING FROST. Memorabilia (1923)

    ANTOLOGÍA DE LA LITERATURA FANTÁSTICA
    ( J.L. Borges, A. Bioy Casares y Silvina Ocampo)

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