Viernes, Julio 25th, 2014...20:44

Años luz. James Salter

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Qué bello es vivir

Lo que esta preciosa novela del escritor norteamericano James Salter (1925) expresa es el inexorable paso del tiempo. Con sus pérdidas y sus ganancias. Ese ejercicio diario de envejecer, y con el transcurso, ir ganando en conocimientos y experiencia y perdiendo lugares y personas. La vida es lo que va pasando, mientras nosotros hacemos planes, como decía John Lennon.

Las personas siempre se van marchando. Ese parece ser nuestro sino: la despedida. Cuando estábamos con ellas, no valorábamos tal vez su compañía. Cuando las perdemos, las echamos de menos. Con las personas está el entorno que nos unía a ellas: paisajístico, familiar, de múltiples relaciones. Todo eso que un día fue presente, se convierte de pronto en pasado, en recuerdo, en ejercicio de nostalgia. Y así, una y otra vez. Y así, una y otra vida. Condición humana: ir perdiendo.

Salter lo expresa, como digo, admirablemente bien. Como la llegada de la muerte, siempre ahí, acechándonos, y acechando a los que están a nuestro lado. Siempre presente y siempre oculta, claroscuro de la vida, cara y cruz de una misma moneda.

Los años pasan, aunque sean años luz, o tal vez por eso, por la rapidez y la fugacidad con que los vivimos, casi sin enterarnos de que estamos aquí. Que pasen bien, a pesar de que vivir siempre es perder por el camino mucho y ganar de vez en cuando algo. Novela emotiva, empática, fascinante. Novela/espejo. Novela/crónica de un fracaso siempre esperado. Novela.



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