Jueves, Febrero 5th, 2015...8:54

Del color de la leche. Nell Leyshon

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La escritura es libertad

Pocas veces me ha ocurrido en mis años de lector que el prólogo a un libro me dejara ya fascinado. Por lo bien escrito, por lo útil, por lo oportuno y clarificador. En la pequeña novela de Nell Leyshon “Del color de la leche”, publicada en España por Sexto Piso, el prólogo de la escritora mexicana Valeria Luiselli es tan revelador y atractivo que no desmerece con respecto a la obra que precede y tal vez, cuando pasen los años, recordaré el prólogo y un poco menos la novela misma.

No exagero. Define a la perfección lo que la narración es: un impulso literario, escrito en tres semanas. Ese impulso coincide admirablemente con la prisa de la protagonista en contar su historia. Forma y fondo se complementan de modo extraordinario, pues. La protagonista, que narra sus propias peripecias, va a morir en breve, con un hijo en las entrañas, y no le queda tiempo para matices.

Acaba de aprender a escribir, además. La escritura le ha abierto una ventana al mundo, por la cual ve que el suyo y el de su familia es pequeño y triste, y lo peor, que hay otro, refinado y culto al que nunca podrá acceder, pero lleno de injusticias y de miseria moral. Quien le enseñó a escribir estaba cavando su propia tumba. Leer y escribir la salva y la condena porque le hace ver con claridad diáfana la injusticia en que su vida está empantanada. Curiosa contradicción magníficamente resuelta por una escritora que lleva el teatro dentro y que de hecho es allí donde ha obtenido sus más resonantes éxitos.

Es un texto conmovedor, denso y ligero: se lee en hora y media, y, sin embargo, desgarra la imaginación y la mente del lector, porque le interpela sobre su opinión de los hechos. Y que un libro te mire de frente es algo hermoso, inusual y perturbador.



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