Jueves, Noviembre 12th, 2015...11:58

El reino. Emmanuel Carrère

Jump to Comments

Dentro y fuera del reino

Carrère es ya a estas alturas un fabuloso contador de historias, que ha adquirido un estilo inconfundible, que ha conseguido hacer de la necesidad virtud. Su forma de escribir podría haber terminado siendo inaguantable, pero somos legión los que nos hemos tragado sin agua sus píldoras literarias y hemos desarrollado una adicción de la que ya no podremos recuperarnos.

No sé cómo lo hace, pero lo hace. Cuenta una historia personal y la mezcla con otra historia –personal o no, anterior o paralela, cronológicamente hablando- y nos presta a los lectores, eso sí, el pegamento para que reconstruyamos la pieza desgarrada. Y esa fórmula, que tendría el riesgo de convertirse en repetitiva y empalagosa (supongo que para algunos lo será), para mí, y para miles de lectores, ha terminado siendo una delicia.

En “El reino” (Anagrama), Carrère nos cuenta en las primeras cien páginas lo que fue su etapa cristiana. Etapa de la que, dicho sea de paso, no ha transcurrido mucho tiempo. Vivió durante cuantos años como un cristiano, se casó por la iglesia y bautizó a sus hijos. Y esas páginas biográficas preceden a la historia –entre documental e imaginada- de lo que debieron ser los primeros años tras la muerte de Cristo de quienes con él habían compartido momentos, sermones, episodios extraños, milagros… Especialmente de los cuatro que supuestamente escribieron los evangelios, y que a veces coinciden y otras no tanto, en el relato de unos hechos de difícil explicación pero de incuestionable proyección histórica.

La novela, o lo que el libro sea, está escrita desde el descreimiento, pero desde el respeto. El escritor ha utilizado los propios textos que escribió en el momento que atravesó esa fase de fe en aquel predicador cuyas palabras más influido en la historia de la humanidad, y que tenía almacenados en algún lugar de su casa, cercanos a los documentos que utilizó para escribir “El adversario”, tal vez su mejor novela hasta ahora.

Las quinientas y pico páginas se las lee uno de un tirón, sea creyente o no lo sea. Porque lo que en este libro se cuenta es una historia de emociones, de dudas, de puntos de vista sobre unos hechos difícilmente comprobables pero que ha influido de una u otra manera en nuestras vidas. Un libro que tal vez reconcilia con lo mejor y más actual de esas palabras que quizás pronunció un iluminado a quien terminaron odiando los judíos y matando los romanos. Palabras que nunca se sabrá si fueron dichas por él o por quienes escribieron las novelas de su vida, fuera totalmente imaginaria o sencillamente real.



Dejar un comentario