Viernes, Diciembre 18th, 2015...19:36

Sobre la brevedad de la vida, el ocio y la felicidad. Lucio Anneo Séneca

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Vivir bien y ser felices

Acantilado nos tiene acostumbrados a libros que son joyitas. Este es uno de ellos. Tres textos del filósofo cordobés Séneca, que nos resumen parte de su pensamiento. Como suele decirse con frecuencia, a veces de manera abusiva, ese pensamiento está en plena vigencia.

Séneca viene a decir que la vida no es breve, que dura lo que tiene que durar. Lo que ocurre es que la mayoría de las personas malgastan ese tiempo, y algunos se dan cuenta cuando no hay remedio. Para él existen unas prioridades y hay que dedicarse a ellas, no a las cosas secundarias. ¿Estamos de acuerdo, no? Pues si me pongo a mirar a mi alrededor no hago más que encontrar despistados que malgastan energías, tiempo y dinero en lo que a mí al menos me parecen estupideces. Pero, claro, yo no soy el árbitro de este partido. Aún así, una reflexión en este sentido no nos vendría mal a muchos, entre los cuales me incluyo.

En el segundo, “Sobre la vida feliz”, Séneca descubre su lado elitista, como llamaríamos ahora, a los que no se dejan llevar por los gustos de la mayoría “porque lo más importante es no seguir el rebaño precedente, porque no iríamos por donde hay que ir, sino por donde van los demás”, (puesto que) “el vulgo es un pésimo intérprete de la verdad”. ¿Cuál es esa verdad? La virtud en detrimento del placer. O mejor dicho, antecediendo al placer.

Aquí Séneca se defiende de quienes en su tiempo le atacaban por poseer los bienes y la fortuna que tan mal le parece aparentemente que otros tengan. Disputas de su tiempo, trapitos sucios, pero con significados actuales. Recuerdo esa crítica infantil que la derecha hace siempre de la izquierda: “¿Pero no eras comunista, majo? Pues entonces no debería gustarte el caviar” Esto no lo dice Séneca, evidentemente, lo digo yo, o, mejor dicho, me lo dijeron muchas veces. Lo que pasa es que yo me ponía colorado y nunca tuve a mano una respuesta tan inteligente como ésta: “Para mí, las riquezas ocupan algún lugar; para ti, el lugar supremo. En última instancia, las riquezas son mías y tú eres de las riquezas”.

Y en el tercero, “Sobre el ocio” en el que nos propone una especie de equilibrio entre la generosidad y el amor propio, la dedicación a los demás sin descuidarse de uno mismo. Un compendio corto, pero claro y rotundo, sobre cómo vivir entre la acción, el ocio, la contemplación y ser felices en el intento.

En tiempos como éstos, libros como éste.



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