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	<title>los ojos de caín</title>
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	<description>cine, teatro, literatura, reflexiones...</description>
	<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 10:56:13 +0000</pubDate>
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		<title>Un tranvía llamado deseo</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 10:56:13 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Cine americano]]></category>

		<category><![CDATA[Cine de siempre]]></category>

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		<description><![CDATA[
Somos un resultado, un balance provisional. El filósofo afirmaba que a partir de los cuarenta tenemos la cara que nos merecemos. En cualquier momento de nuestras vidas somos lo que hasta ese momento hemos estado siendo.
El presente es una cara, un cuerpo, una cabeza llena de sueños, ilusiones y proyectos, una cuenta bancaria, una familia, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: small"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/a-streetcar-named-desire-3.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1293" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/a-streetcar-named-desire-3-300x255.jpg" alt="" width="300" height="255" /></a></p>
<p><font size="3">Somos un resultado, un balance provisional. El filósofo afirmaba que a partir de los cuarenta tenemos la cara que nos merecemos. En cualquier momento de nuestras vidas somos lo que hasta ese momento hemos estado siendo.</p>
<p>El presente es una cara, un cuerpo, una cabeza llena de sueños, ilusiones y proyectos, una cuenta bancaria, una familia, un círculo de amistades&#8230; Y también un corazón gastado por las decepciones, las batallas ganadas, y, especialmente, las amargamente perdidas. De ese material que somos nosotros mismos construyen los dramaturgos norteamericanos (Miller, O´Neill, Williams) de los cincuenta sus mejores obras teatrales en donde encontramos personajes también inmensos en situaciones que limitan con su propia resistencia. Y todo ello en un contexto social también muy presente, muy influyente en los interiores de esos personajes, en donde algunos de los componentes especialmente importantes son la inmigración y los conflictos interculturales.</p>
<p>Eso es el teatro de Tennesse Williams, el certero autor teatral nacido en 1911 y muerto en 1983: un choque de trenes, una explosión, con sus momentos anteriores y sus consecuencias posteriores. Hace falta magníficos actores que hagan creíbles esas excursiones a los límites de la realidad. Y siguen haciendo falta magníficos actores para llevar al cine lo que en principio fue concebido para verse sobre un escenario. Por eso, Elia Kazan, que sabía mucho de cine y de teatro y, en concreto, de esta obra que había ya montado en Broadway hacía escasamente tres años, no tiene dudas al asignar nuevamente a Marlon Brando el personaje de Stanley, el rudo inmigrante polaco, y a Viven Leight el de Blanche Dubois en esta versión cinematográfica de &#8220;Un tranvía llamado deseo&#8221;. A Marlon no le dieron el Oscar, pero a Vivien sí, y con éste ya llevaba dos después de su mítica intervención en &#8220;Lo que el viento se llevó&#8221;.</p>
<p>Sin embargo Brando está extraordinario. Qué fuerza, qué técnica, qué calculo de energías para un actor de veinticuatro años, con tan poca experiencia a sus espaldas pero con una intuición y una sabiduría intuitiva fuera de o común. Algunos de sus momentos, compartidos con Vivien, o con Kim Hunter (esta sí, Oscar a la Mejor Actriz de reparto), pertenecen ya a los mejores recuerdos del cine: la que Stanley grita desconsolado el nombre de su mujer, la de Stanley desmontando a Blanche su mundo de fantasía, la imagen de Stela clavándole los dedos a su marido en la espalda en un abrazo desgarrado, lleno de pasión y de amor&#8230;</p>
<p>Ese cine y ese teatro ya no pertenecen a nuestro tiempo, como tampoco pertenece a nuestro tiempo el teatro de Shakespeare. Lecciones intemporales de talento artístico, de cómo se escribe un guión, de cómo se dosifican los elementos racionales y emotivos de manera exacta para contarnos una historia desgarradora, posible, reconocible, de cómo se da vida a un personaje. Tal vez Nueva Orleáns no sea ya como aquí aparece –convertida en signo de la alegría, la corrupción y el exceso-, pero cualquier lugar en donde los celos, los fantasmas, el deseo y la crueldad forman parte de un mismo cóctel puede ser Nueva Orleáns.</p>
<p>Un decorado de teatro, que no se disimula a sí mismo, puede ser más evocador que todos los efectos especiales de Avatar. Porque en ese decorado nos sería posible situarnos si nos sentimos algo más que meros espectadores de lo que a los demás les ocurre.</p>
<p></font></span></p>
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		<title>Rousseau: Las Confesiones (y 3)</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Mar 2010 17:33:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>losojosdecain</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>

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		<description><![CDATA[
 
“Nada temo tanto en el mundo como una mujer hermosa”.
                                                        Jean Jacques Rousseau
 
Parece evidente que en la vida de Rousseau las mujeres jugaron un papel confuso, pero esencial. Su vida nació marcada por la muerte de su propia madre al nacer él, y un aroma de búsqueda permanente de la figura materna [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/400000000000000118941_s4.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1287" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/400000000000000118941_s4-228x300.jpg" alt="" width="228" height="300" /></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">“Nada temo tanto en el mundo como una mujer hermosa”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"><span>         </span><span>                   </span><span>                   </span><span>         </span>Jean Jacques Rousseau</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Parece evidente que en la vida de Rousseau las mujeres jugaron un papel confuso, pero esencial. Su vida nació marcada por la muerte de su propia madre al nacer él, y un aroma de búsqueda permanente de la figura materna preside el discurrir de sus días de principio a final. Un episodio, sin embargo, es especialmente revelador: su relación con la señora de Warens, una conversa al protestantismo como él, que le acogió en su casa durante diez años cuando apenas era un joven lleno de complejos y de dudas. La llamaba cariñosamente “mamá”, y siguió llamándola de ese modo hasta cuando empezó a tener relaciones sexuales con ella algún tiempo más tarde. Relaciones, por cierto, que tuvo que compartir después con algunos mozos que cuidaban la casa de su amante, algo que terminó siendo insoportable para él.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Fue siempre un seductor nato. Necesitó siempre ser admirado y querido por diferentes tipos de mujer, y fueron las mujeres sus principales valedoras y protectoras. Bertrand Rusell en el libro citado llega a apuntar que la única razón por la que vivió maritalmente durante tantos años con una mujer (y la madre de ésta, a la que odiaba profundamente pero que nunca abandonó a su suerte), era porque necesitaba sentirse claramente superior a ella, inculta e incapaz de leer correctamente el más sencillo de sus textos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/cn4401_rousseau11.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-1289" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/cn4401_rousseau11-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Algunas mujeres llegaron a obsequiarle con regalos y favores que le proporcionaron en muchos momentos el confort y la intimidad que necesitaba para leer y escribir sus obras literarias. En su etapa parisina frecuentaba los salones cultos regentados por esas dignas continuadoras de “las mujeres sabias” del maestro Molière. Algunas de esas amistades, aunque le causaba cierto fastidio mantenerlas porque su tendencia innata a la soledad le hacían muy complejo mantener una vida social intensa, le iban a resultar, sin embargo, muy útiles posteriormente. Por ejemplo, la Señora de Epinay mandó construir para él una casita llamada <em>Ermitage</em> en sus terrenos en donde él y Theresa llegaron a residir unos años hasta que esa relación se enfrió de manera definitiva y fueron desalojados de allí de una forma bastante abrupta, abriendo un periodo final de su vida en el que los desplazamientos, la inestabilidad y el desarraigo serían definitivamente la norma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">La segunda fidelidad de Rousseau fue simepre la música. Puede decirse que esa fue siempre su segunda actividad, tras la literatura y el pensamiento filosófico, y tal vez la vocación más constante y placentera de su vida, aunque también en este ámbito tuviera conflictos diversos y sufriera algún que otro disgusto. Llegó a estrenar composiciones operísticas propias en el Teatro de la Opera de París, obteniendo un más que notable éxito con las mismas, y estuvo trabajando muchos años en un Diccionario de la Música. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/confessions-jeanjacques-rousseau.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-1290" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/confessions-jeanjacques-rousseau-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Tuvo relaciones profesionales con músicos distinguidos, entre ellos con el compositor y clavecinista Jean Philippe Rameau, a quien admiraba y no le discutió jamás su magisterio. Además, con la actividad musical se ganó parte de su vida, e incluso de su madurez, como copiador de partituras y libretos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">De todo ello se habla en las Confesiones, un libro que, en definitiva, nos presenta en clave autobiográfica la vida de un hombre que, en parte, se engañaba a sí mismo, interpretando a veces de un modo injusto el comportamiento de los demás y no sabiendo ver de manera adecuada la paja en el ojo propio. Finalmente Rousseau, antes de regresar al continente en donde terminaría sus días, tuvo que marcharse a Inglaterra en donde su amigo, el filósofo empirista David Hume, le proporcionó cobijo. El odiaba Inglaterra y no tenía ningún afecto por los ingleses pero los apuros a los que terminó estando sometido le obligaron a aceptar la generosa oferta del autor del Tratado sobre la naturaleza humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">De eso ya no se habla en las Confesiones, ni tampoco, como es natural, de los últimos compases de su atormentada existencia de un hombre lúcido y contradictorio, insomne impenitente, obsesivo hasta la saciedad, hipocondríaco, tendente a la soledad, que vivió siempre instalado en el desasosiego personal, y cuya obra iba a tener una importancia extraordinaria en los siguientes compases de la historia de Francia y de toda Europa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Una obra, que, como su vida, tiene muchas lecturas, y que ha inspirado posteriormente, tal vez de manera abusiva, tanto a algunos de los dictadores que iban a<span>  </span>sembrar la desolación y provocado la conculcación de las libertades, como a algunos ilustres defensores de la igualdad y de la democracia. La contradicción, pues, le siguió acompañando tras su muerte.</span></p>
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		<title>Rousseau: Las Confesiones (2)</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 16:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>losojosdecain</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>

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		<description><![CDATA[
 
“Cuando cometemos una mala acción no nos atormenta inmediatamente, sino mucho después, porque su recuerdo no se extingue.”
 
                                                                           Jean Jacques Rousseau
 
Las Confesiones parecen inspiradas en una supuesta insobornable sinceridad consigo mismo y con sus hipotéticos lectores. “El verdadero objeto de mis confesiones es hacer comprender exactamente mi interior en todas las situaciones. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/rousseau2.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1282" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/rousseau2-249x300.jpg" alt="" width="249" height="300" /></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">“Cuando cometemos una mala acción no nos atormenta inmediatamente, sino mucho después, porque su recuerdo no se extingue.”</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"><span>                   </span><span>                   </span><span>                   </span><span>         </span><span>         </span>Jean Jacques Rousseau</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Las Confesiones parecen inspiradas en una supuesta insobornable sinceridad consigo mismo y con sus hipotéticos lectores. “El verdadero objeto de mis confesiones es hacer comprender exactamente mi interior en todas las situaciones. He prometido la historia de mi alma; y para escribirla con fidelidad no necesito otros recuerdos”. Sin embargo, esa supuesta sinceridad ha sido puesta en duda por muchos críticos y pensadores posteriormente. Concretamente Bertrand Rusell en su Historia de la Filosofía Occidental dice “que están escritas con gran detalle, pero sin demasiada sujeción a la verdad. Gozaba pintándose como un gran pecador y a veces exageraba en este aspecto”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Son ciertas las dos cosas. La primera es que, a veces, el gran detalle llega a ser retórico, abusivo e innecesario, al menos desde una perspectiva contemporánea. De ahí el tedio que producen ciertos momentos de su biografía que parece frecuentemente estancada en digresiones vanas y en tejer una maraña de excusas por nadie solicitadas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">En demasiadas ocasiones también Rousseau se presenta a sí mismo como un hombre cargado de defectos y de taras personales, tanto que nos pone muy pronto en guardia sobre la fiabilidad de sus palabras y del alcance de sus juicios. Afirma: “En mí se juntan dos cosas que son incompatibles, sin que yo mismo pueda comprender el cómo: un temperamento muy ardiente, pasiones vivas, impetuosas, y lentitud en la formación de las ideas”. Este cóctel interior es, en su opinión, el origen de una personalidad y un carácter exageradamente reprobables. Sin embargo hay quien afirma que esta aparente sinceridad es una especie de cortina de humo moral para no reconocer sus verdaderos defectos, que, éstos sí, fueron muy notables.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Porque hay comportamientos en su vida absolutamente inexplicables. ¿Cómo es posible que un hombre que escribe el “Emilio”, tan monumental y fundamentada obra sobre la educación, decida no ejercer sus propios conocimientos en el asunto y se desprenda de sus cinco hijos por el mismo orden en que fueron llegando al mundo, entregándolos a la inclusa, sin mayor remordimiento de conciencia? ¿Cómo es posible que con una frialdad absoluta pueda llegar a decir que no sintió jamás el menor atisbo de amor hacia Thérèse le Vasseur, la mujer que se los dio, y con la que compartió su vida desde 1745, a pesar de ser horriblemente fea e ignorante? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Estas son solo dos de las incógnitas más sorprendentes en la vida de un hombre peculiar, capaz de expresar las más sublimes emociones, presentar los exacerbados sentimientos propios como lo mejor de sí mismo, y, al mismo tiempo, comportarse con una torpeza moral, que en el mejor de los casos era el disfraz de un egoísmo absolutamente brutal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Difícil es adentrarse, por tanto, en el interior de alguien que parece ensalzar de manera especial virtudes elementales de las que él carece. Con una sensibilidad extrema para algunas cosas (por ejemplo para valorar hasta límites increíbles la belleza del paisaje y de la naturaleza, algo que le hace conectar con la mismísima existencia de Dios), y una indiferencia cruel ante el sufrimiento de algunas personas a las que tenía muy cerca.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Rousseau: Las confesiones (1)</title>
		<link>http://losojosdecain.scoom.com/2010/03/11/rousseau-las-confesiones-1/</link>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 18:23:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>losojosdecain</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>

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“Una desdicha, cualquiera que sea, jamás me turba y me abate, mientras sepa en qué consiste, pero tengo propensión a temer las tinieblas, me asusta y me repugna su lobreguez; lo misterioso me inquieta siempre, es harto contrario a mi carácter abierto hasta la imprudencia. Creo que el aspecto del más horroroso monstruo me asustaría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt">
<div></div>
<div><span style="font-size: large"></span></div>
<p><span style="font-size: large"><span style="font-family: Garamond"></p>
<div id="attachment_1279" class="wp-caption alignnone" style="width: 261px"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/rousseau1.jpg"><img class="size-medium wp-image-1279" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/03/rousseau1-251x300.jpg" alt="Rosseau. Retrato de Allan Ramsey." width="251" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Rosseau. Retrato de Allan Ramsey.</p></div>
<p><font size="5"><font face="Garamond"></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt">
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify">“Una desdicha, cualquiera que sea, jamás me turba y me abate, mientras sepa en qué consiste, pero tengo propensión a temer las tinieblas, me asusta y me repugna su lobreguez; lo misterioso me inquieta siempre, es harto contrario a mi carácter abierto hasta la imprudencia. Creo que el aspecto del más horroroso monstruo me asustaría poco; mas si de noche creo ver una figura bajo un lienzo blanco, tengo miedo. He ahí, pues, cómo mi imaginación se inflamaba<span>  </span>con ese prolongado silencio y se empeñaba en forjar fantasmas”</p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"> </p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span>                   </span><span>                   </span><span>         </span>Jean Jacques Rousseau</p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"> </p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"> </p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify">Durante los últimos días he tenido entre mis manos un libro de más de seiscientas páginas, que he conseguido terminar finalmente. Durante el proceso hubo de todo. Momentos de profundo aburrimiento y otros de auténtico interés y concentración en la lectura. El título: “Las Confesiones”. <span lang="FR">Autor: Jean Jacques Rousseau.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">El filósofo, pensador y literato ginebrino, nacido en 1712, desgrana en esta obra los momentos más importantes de su propia existencia, salpicada, sin duda, de desdichas y contratiempos. Muchos de los cuales vinieron como consecuencia de la repercusión pública de sus propios textos, especialmente de “El Contrato social”, que ahora leo, y el “Emilio”, que Fernando Savater considera el libro más influyente que se haya escrito sobre el arte de la educación. Esas obras le valieron una justa fama y un merecido prestigio en los círculos intelectuales más importantes de Europa, pero también la desgracia, en forma de destierro, de viajes intempestivos, huyendo casi al final de su vida de posibles represalias de las autoridades francesas y ginebrinas que le consideraban el infame autor de unos textos que consideraban impíos, subversivos y revolucionarios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Solo por eso Rousseau merece ahora nuestro respeto, dos siglos y medio después de su desaparición física, acaecida en París en la más completa de las miserias y en circunstancias que hacen pensar en el suicidio. Fue un hombre que peleó siempre por conseguir y practicar una saludable independencia en sus juicios y opiniones, intentando que éstas no estuvieran mediatizadas por sus contactos con el poder, en cualquiera de sus múltiples formas, renunciando en más de una ocasión a tratos de favor, estipendios, pensiones, etc., que le hubieran solucionado sus permanentes problemas económicos, fruto en muchos casos de una contradictoria relación con el dinero y que se tradujo en una pésima administración de sus bienes. Ese espíritu de independencia le acarrearía dramáticas consecuencias personales, especialmente dolorosas al final, cuando la enfermedad, la soledad y la decrepitud física y mental se fueron aliando con un evidente síndrome de persecución que le hacía ver más enemigos en la sombra que los que ya tenía a plena luz del día.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Entre esos enemigos estaban Diderot y D´Alembert, con los que tuvo en principio una estrecha relación, colaborando en el gigantesco proyecto de la Enciclopedia que ambos llevaban entre manos. Precisamente fue en 1750, yendo a visitar al primero, recluido en el Castillo de Vincennes, a las afueras de París, y cuyo trayecto recorría a pie en bastantes ocasiones, cuando Rousseau se entera de la existencia de una especie de concurso literario convocado por la Academia de Dijon sobre el tema “¿Han traído las artes y las ciencias beneficios a la humanidad?”. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Después de pensarlo, decide presentarse al mismo ganando el primer premio y defendiendo la tesis de que no. Es decir, esbozando ya un primer dibujo de lo que sería posteriormente su teoría fundamental, desarrollada en sus principales textos, y, en especial, en El Contrato Social: el perjuicio que las instituciones públicas y la civilización habían causado en los seres humanos que de manera primigenia estaban imbuidos de una bondad natural. Ese primer paso le abrió las puertas del respeto intelectual, y, al mismo tiempo, de la envidia de muchos. Denis Diderot terminaría siendo uno de sus “fantasmas” en la oscuridad, cuyos tentáculos siempre quería ver cuando le acontecía alguna desgracia y que él terminó relacionando hasta con las sórdidas maquinaciones de la madre de su propia compañera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;text-align: justify"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond"> </span></p>
<div></div>
<div><span style="font-size: large"></span></div>
<p><span style="font-size: large"><span style="font-family: Garamond"><font size="5"><font face="Garamond"><font size="5"><font face="Garamond"></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-size: 16pt;font-family: Garamond">Otro de sus ilustres enemigos en el último tramo de su vida fue Voltaire, y famosas fueron sus querellas con el pensador francés, dieciocho años mayor que él, y a quien en principio admiraba profundamente como él mismo reconoce: “Nada de cuanto escribía Voltaire se nos escapaba. La afición que entonces cobré a estas lecturas me inspiró el deseo de aprender a escribir con elegancia y hacer lo posible para imitar el buen colorido de este autor que me tenía prendado”. Sin embargo la vida los fue enfrentando, y Voltaire se opuso frontalmente a su teoría del “buen salvaje” ridiculizándola en algún que otro escrito, algo que le dolió profundamente a Rousseau, especialmente por venir de donde venía. El abismo entre ambos se fue abriendo cada vez más, llevándolos a enfrentarse públicamente por la interpretación de hechos naturales como el terremoto de Lisboa, de 1755, que, en opinión de Voltaire, expresada en uno de sus poemas, desacreditaba bastante la imagen de un dios misericordioso que, sin embargo, permitía la destrucción de una ciudad, y el sufrimiento y la muerte de sus habitantes. Otro enfrentamiento se centró en el asunto de la consideración que los espectáculos públicos merecía a cada uno: favorable para el francés y desfavorable para Rousseau, a pesar de haber estrenado este último un texto propio en la mismísima Comedie Française.</span></p>
<p></font></font></font></font></span><font size="5"><font face="Garamond"><font size="5"></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p></font></font></font></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p></font></font></span><font size="5"></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt">
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p></font></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt">
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
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		<title>Hombre Vertiente</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Feb 2010 19:21:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>losojosdecain</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La cara oculta de la Expo]]></category>

		<category><![CDATA[Teatro]]></category>

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		<title>Anatomía de un instante</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 23:16:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>losojosdecain</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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“Anatomía de un instante” es uno de los mejores libros que he leído en mi vida. Es sutil, conmovedor, mordaz, dulce, incisivo, desmitificador… Es un libro en el que se nos invita a reflexionar sobre un gesto: el de Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Gutiérrez Mellado frente a los golpistas del 23F, y, en especial, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/01/yw5hdg9tawetzgutdw4taw5zdgfudgu_135646_6148_1.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1263" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/01/yw5hdg9tawetzgutdw4taw5zdgfudgu_135646_6148_1-175x300.jpg" alt="" width="175" height="300" /></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt">“Anatomía de un instante” es uno de los mejores libros que he leído en mi vida. Es sutil, conmovedor, mordaz, dulce, incisivo, desmitificador… Es un libro en el que se nos invita a reflexionar sobre un gesto: el de Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Gutiérrez Mellado frente a los golpistas del 23F, y, en especial, ante Tejero y los guardias civiles que secuestraron el Congreso de los Diputados aquella tarde noche eterna. Los tres renunciaron a tirarse al suelo y se mantuvieron erguidos entre las balas de los asistentes: ¿qué fue aquello, qué significó verdaderamente aquella actitud de digno enfrentamiento ante la barbarie y los bárbaros?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt">Pero el procedimiento me parece sencillamente asombroso: del gesto a su interpretación simbólica. De su interpretación simbólica al análisis de sus significados más profundos, y de ahí, a la interpretación del golpe que conmocionó nuestras vidas, aportándonos no solo datos, innumerables datos que el autor ha conseguido leyendo y escuchando, sino intuición personal para comprenderlos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt">Javier Cercas es un novelista que renuncia aquí a escribir una novela, pero que, finalmente, la escribe. Molière simula no hacer la función de teatro que está ensayando, pero fingiendo que no lo hace, la representa. Asistimos en esta crónica del golpe a una catarata de información que no nos pesa, a una traducción de los hechos basada en un estudio concienzudo de los mismos, pero, a la vez, en una potente imaginación que los trasciende, que va mucho más allá de los mismos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt">En este texto se esboza la personalidad de estos tres hombres con una crudeza que espanta, que entusiasma, que desmitifica, que nos acerca al interior de sus corazones. Es, en este sentido, demoledora, irrefutable.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt">Lo que pudo ser y no fue. Lo que finalmente fue y no pareció que lo era. Los que dieron el golpe y los que estaban detrás. Los que estaban detrás de los que estaban detrás: la placenta del golpe, en palabras de Cercas. Sus beneficiarios últimos, sus instigadores, las diversas variables de golpistas que en esa noche se conjuraron. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt">Cuatrocientas páginas en donde no sobra una coma, a pesar de que los pensamientos a veces se repiten para recordarnos las claves profundas. Libro que se lee de un tirón una vez empezado, porque sus intuiciones nos explican lo que nadie había explicado así y nuestros ojos tienen prisa por conocer toda la verdad, y nada más que la verdad, admitiendo la posibilidad de que ésta no lo sea por completo. A riesgo de no haber sido exactamente así. Oímos las conversaciones que nadie oyó, porque Cercas nos las sugiere, nos las propone, nos las inventa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt">Este libro es imprescindible para todas las personas que no pudieron dormir aquella noche, o porque querían que triunfara, o porque deseaban su fracaso. También lo es para quienes se mantuvieron en el confort de la duda, porque sacarán conclusiones acerca de su propio cáncer moral. Como algunos de los mejores textos fue escrito por el autor para explicarse a sí mismo otro tipo de cosas más personales y secretas. La historia, a veces, nos cuenta esas otras cosas que no parecen pertenecerle.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt">Si quieres ver imágenes del 23 F <a href="http://www.youtube.com/watch?v=bDLTNqi-Emk">pincha aquí.</a></span></p>
<p><a href="http://www.flickr.com/photos/nashaatconde"></a></p>
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		<title>Esperanza en Haiti</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Jan 2010 16:48:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>losojosdecain</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Como la vida misma]]></category>

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		<description><![CDATA[
 
La tragedia de Haiti desencadena reacciones extremas, generosas, conmovedoras y también curiosas en todo el mundo. Las demagógicas son las peores: en concreto las que vienen a expresar que ha tenido que haber una tragedia para que nos acordáramos de ese país caribeño. Claro, como todas las demagogias se sustentan en una base firme y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/01/bombero-3.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1260" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/01/bombero-3-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" /></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">La tragedia de Haiti desencadena reacciones extremas, generosas, conmovedoras y también curiosas en todo el mundo. Las demagógicas son las peores: en concreto las que vienen a expresar que ha tenido que haber una tragedia para que nos acordáramos de ese país caribeño. Claro, como todas las demagogias se sustentan en una base firme y esa afirmación es cierta. Ha tenido que pasar esa gran desgracia para que muchos pongan en algún sitio del mapa la palabra Haiti. La parte falsa es que para muchos de quienes eso nos recuerdan con tan afilado estilete moral, Haiti tampoco existía antes, digan lo que digan ahora. Yo creo que en el fondo es una coartada para no rascarse el bolsillo tampoco en esos momentos en que hasta tres euros son necesarios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Pero lo de Haiti tiene aspectos positivos. El país era ya una miseria y su historia era la de un pueblo que parecía condenado a la desgracia, en gran parte por la culpa de sus propios gobernantes que han propiciado la corrupción y su propio enriquecimiento, y, en parte por la asfixia económica que otros países de la zona ejercían sobre el más débil. Con el terremoto han tocado techo en la destrucción y eso ha provocado una inusitada reacción en particulares, gobiernos, instituciones y autoridades de todo el mundo. Los medios de comunicación se han volcado, y tengo la sensación de que jamás han sido tan útiles como ahora. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">La reacción de muchos está siendo extraordinaria. Desde los famosos de Hollywood, o los deportistas de elite, hasta los gobiernos de los principales países. Me gusta esa imagen de Obama, Clinton y Busch solicitando la colaboración de la ciudadanía estadounidense. En esa imagen no había signos de estrecho bipartidismo republicano/demócrata sino sentido de la responsabilidad de la nación más poderosa con respecto a otra que prácticamente ha desaparecido. ¿Sería pensable una similar con José Luis Rodríguez Zapatero en medio de José María Aznar y Felipe González? Ojala lo fuera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Tal vez el terremoto sea el principio de una reconstrucción real, sostenible y duradera. Tal vez sirva también para que el capitalismo internacional, que está sufriendo el cáncer de la crisis que sus propios excesos han generado, recapacite sobre la imposibilidad de que un país se desarrolle si no existe una planificación más social, más humana y menos egoísta, que incluye la aplicación de normas estrictas que, al menos, palien sus efectos perversos con los países subdesarrollados y contra el medio ambiente. Tal vez, a estas alturas de la historia, sea de las pocas cosas a las que podemos aspirar con ciertas perspectivas de éxito y, en consecuencia, exigir como ciudadanos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Si ese es el objetivo a medio y largo plazo, a corto no podemos olvidarnos del primero: ¡ayudemos a Haiti!.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cincuenta años sin Albert Camus</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 03:54:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>losojosdecain</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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En un accidente de automóvil- ese artefacto en el que concentro personalmente buena parte de mis odios- perdió la vida el 4 de Enero de 1960, es decir, hace cincuenta años, Albert Camus. Leo estos días artículos en su memoria, de lo cual me congratulo. Siempre es bueno que se recuerde, y que se lea, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/01/the-famous-pose-of-albert-camus1.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1245" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2010/01/the-famous-pose-of-albert-camus1.jpg" alt="" /></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">En un accidente de automóvil- ese artefacto en el que concentro personalmente buena parte de mis odios- perdió la vida el 4 de Enero de 1960, es decir, hace cincuenta años, Albert Camus. Leo estos días artículos en su memoria, de lo cual me congratulo. Siempre es bueno que se recuerde, y que se lea, claro, la obra de quien nunca quiso tragar con ruedas de molino, ni personales, ni intelectuales. En estos tiempos que corren todavía más.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">En Orán, cuando estuve en 1999, me escapé de la protección de los que eran mis guardaespaldas para conocer la casa en donde escribió su emblemática novela “La peste”, publicada en 1947. Fue por mi parte un acto de irreflexiva rebeldía que le dediqué a él y que me costó más de un quebradero de cabeza. Estaba yo en Argelia en representación del Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo, y logré llegar hasta ese lugar sin demasiadas dificultades, sin ninguna sensación de peligro. La vuelta fue más difícil. Me perdí por las calles y luego supe que la policía me buscaba por toda la ciudad porque yo era un objetivo muy apetitoso para los integristas locales. Anécdotas aparte, allí pocos lo conocían, algo que, naturalmente, me sorprendió.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Más tarde dejó de sorprenderme. Cuando estuve en aquel país se respiraba un clima de desasosiego civil, de permanente amenaza terrorista. Días antes de llegar habían sido asesinados en una carretera interior varios turistas europeos. En esas coyunturas, o se está en contra o se está a favor, sin demasiados matices intermedios, y Albert Camus fue siempre el hombre de los grandes matices, insobornable, comprometido siempre con su propia conciencia. O dicho de otra manera: era y sigue siendo difícil reivindicarlo como un mártir, o como un líder espiritual o político.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Hace años leí la muy recomendable biografía que publicara en 1996 el escritor neoyorkino Herbert Lottman, y en esas páginas me emocioné con su relación con María Casares, nuestra eximia y también olvidada actriz española, que tuvo la mala fortuna de morirse al mismo tiempo que Marcelo Mastroniani, con lo que ni siquiera en Francia tuvo demasiado eco su desaparición física. En ese libro aparece con detalle sus encuentros y desencuentros a partir de 1952 con Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, su fascinación por las mujeres en general, sus raíces españolas, su vinculación a la resistencia, con la revista “Combat”, etc.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Cuando yo era niño una compañía de repertorio trajo a Zaragoza una representación de una de las piezas de Camus. La puesta en escena era sencilla, pero no pobre. A través de ella comprendí lo que era el teatro de ideas, la función movilizadota de las conciencias que el teatro puede llegar a tener. Hace bastante menos tiempo, leí su última e inconclusa obra –“Le premier homme”-, que llevaba en un manuscrito precisamente cuando tuvo ese fatídico accidente y que publicó su hija en 1994. Me conmovió ese pasaje en el que el protagonista habla ante la tumba de un hombre que es su propio padre y describe con hermosas y desgarradoras palabras en qué consiste quedarse huérfano. Me acordé mucho y muy profundamente de ellas cuando algún tiempo después el que conoció el trágico desarraigo de la orfandad fui precisamente yo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Cincuenta años ya y tan presente todavía. Tan presente su reflexión, su lucidez, su amor a la vida, a la humanidad. Tan hermoso lo que dijo sobre <a href="http://www.youtube.com/watch?v=xkWKHtBd6GU">el fútbol</a> (para indiferencia o escándalo de a quienes no les gusta…), sobre la voluntad, sobre su propia infancia, sobre su madre analfabeta&#8230; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Tan joven, tan jodidamente atractivo con su <em>gitanes</em> en los labios, Albert Camus.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La lista de Schindler (1993)</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Dec 2009 12:18:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>losojosdecain</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cine americano]]></category>

		<category><![CDATA[Cine de siempre]]></category>

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		<description><![CDATA[


 
La bondad es posible
 
Sin duda la película de Spielberg estaría en todas las listas de mejores películas no sólo de la década de los noventa, sino de la historia del cine.
 
Es abrumadora. En extensión, en profundidad, en belleza, en provocadora de desbordados sentimientos. El momento en que Oskar Schindler se despide de los judíos a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div></div>
<p><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond"><span style="font-size: small"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2009/12/373503_3.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1238" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2009/12/373503_3-213x300.jpg" alt="" width="213" height="300" /></a></span></span></p>
<p><font face="Garamond"> </p>
<p></font></span><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"><strong>La bondad es posible</strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Sin duda la película de Spielberg estaría en todas las listas de mejores películas no sólo de la década de los noventa, sino de la historia del cine.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Es abrumadora. En extensión, en profundidad, en belleza, en provocadora de desbordados sentimientos. El momento en que Oskar Schindler se despide de los judíos a los que ha salvado la vida, en donde estos le regalan un anillo, es de una extrema capacidad de provocar nuestra respuesta emocional. He visto a llorar a muchas personas, inteligentes y cultas, en ese momento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Pero eso no es todo. Su forma, a caballo entre el documental y la narración, es inapelable en cuanto a la denuncia que lleva implícita sobre el holocausto, la gran tragedia de la humanidad, tan horrenda y tan cercana. Tal vez los detractores de la película tienen razón cuando la acusan de simplificar la figura del protagonista, quienes consideran un oportunista que no tuvo la heroica dimensión que Spielberg le atribuye. ¡Qué más da! Pónganle esta película a cualquier joven de quince años y se vacunará para siempre contra cualquier tentación fascista…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Cuando una película aparece ante nuestros ojos revestida de grandeza es porque todos los elementos funcionaron tan bien que la excelencia termina no sorprendiéndonos. Eso ocurre en “Lo que el viento se llevó”, “Ben Hur”, y tantas otras. Como aquí: el guión, la fotografía y, naturalmente, los actores que están sencillamente espléndidos, aunque ninguno, a juicio de la Academia, mereció un Oscar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Dicen que se pasó diez años pensando en cómo la haría, y dicen también que el rodaje casi le cuesta su felicidad conyugal. Al final no fue así, y la señora Spielberg puede sentirse dichosa del talento inconmensurable de su marido, ya sea para contarnos historias de marcianitos que se vuelven humanos o de seres humanos que se olvidan de su condición.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt">
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond"><span style="font-size: small">Si quieres ver imágenes, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=TAH3RTRlCHY">pincha aquí</a></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
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		<title>¿Feliz Navidad?</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Dec 2009 20:22:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>losojosdecain</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Como la vida misma]]></category>

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Pensaba escribir un post sobre la Navidad, y supongo que eso es lo que estoy haciendo… 
 
Me pregunto la razón. Siempre tuve una extraña relación con los periodos festivos: me parecieron desde niño pausas no deseadas o incómodas interrupciones de lo que se considera normalidad o rutina, que para mí es lo mejor de la vida, o, por lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div></div>
<p><span style="font-family: Garamond;font-size: 16pt"></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"><a href="http://losojosdecain.scoom.com/files/2009/12/la-hortera-navidad-1312072001.gif"><img class="alignnone size-medium wp-image-1228" src="http://losojosdecain.scoom.com/files/2009/12/la-hortera-navidad-1312072001-300x294.gif" alt="" width="300" height="294" /></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Pensaba escribir un post sobre la Navidad, y supongo que eso es lo que estoy haciendo… </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Me pregunto la razón. Siempre tuve una extraña relación con los periodos festivos: me parecieron desde niño pausas no deseadas o incómodas interrupciones de lo que se considera normalidad o rutina, que para mí es lo mejor de la vida, o, por lo menos, de la mía. Es decir, no me gusta que pare la engrasada máquina de la cotidianeidad con la excusa de que nos tenemos que poner alegres, o románticos, o entrañables.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">La Navidad me gusta y no me gusta. Los valores que supongo intenta realzar durante unos días son recordatorios de nuestras carencias permanentes. No creo que haya que ponerse tiernamente fraterno una vez al año, y como prueba de ello, además, haya que poner un arbolito iluminado en el balcón, como para avisar a los demás de que ya nos hemos puesto tiernamente fraternos&#8230; Por el contrario, creo que hay que ser discretamente fraterno, pero todo el año, no solo unos días.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Por tanto, las navidades propiamente dichas deberían durar los trescientos sesenta y cinco días del año. Así, tal vez se evitarían algunas guerras, algunas injusticias, algunas majaderías personales y colectivas. Aunque no creo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Curiosa contradicción: no me gustan las navidades y pido que duren más… No me gustan las navidades y les dedico un cuarto de hora de mi tiempo escribiendo cosas como ésta… No me gustan las navidades y a veces las luces de colores, los villancicos y las uvas me ponen infantil y tierno&#8230; No me gustan las navidades y me dedico a felicitar a través de estas líneas, y otras particulares y privadas, a todas las personas por las que siento algo de cariño… </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">¿Felicitarles, porqué? ¿Porque es Navidad, porque se acaba pronto, o porque me apetece felicitarles, sin más?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
<div></div>
<p><span style="font-family: Garamond"></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"><span style="font-family: Garamond;font-size: 14pt">Lo pensaré durante estas navidades. </span></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt"> </p>
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